domingo 28 de junio de 2009

Angel en el circo


VIII

Éstos que ven aquí,

excelsos miembros del Jurado del Pueblo,

son el remanente

de una bandada de insurgentes.


Poco a poco la Milicia intelectual

los fue atrapando, tanto en estaciones

de trenes como en cementerios.


Éste quiso hacerse el invisible,

cayó en éxtasis, y el vapor

que lo cubría dio el rastro de su olor

a los sabuesos

del Ministerio de Identidad y Literatura.


Éste otro promovió la rebelión

entre los artistas afiliados al programa

de la Peña de Poesía Instantánea,

circulando papelitos indescifrables

que utilizaban la tercera persona

del singular.


Ése en la esquina cargó el uniforme

que para honra colectiva nos confunde,

pero no supo que hacerse con las alas.

Le formaban un bulto por la espalda.

Lo delató un Inspector de Nalgas.

A éste lo agarraron en un parque

parado sobre un árbol en flor,

con los brazos abiertos,

una mano extendida

hacia una transeúnte.


Aquél sobrevoló muy descarado

la reunión semanal de Aprendices

del Sindicato de Deportes Retóricos,

silbando lentamente, y meando

jugo de uva.


El cabecilla se quedó desnudo

en el vestíbulo del Auditorio

para la prevención de la Heterodoxia,

con la intención de que los que pasaran

lo manosearan.


Bajo tortura por tres días,

a fuerza de recitales y conferencias,

confesó que había olvidado sus nombres,

que le gustaba la música operática,

que paseaba durante la hora azul,

que lloraba al hacerse la paja,

que comía arroz con mayonesa,

que los lunes vestía de violeta,

y que tenía la costumbre

de crear soliloquios por teléfono.


Le hemos revisado cada célula.

No lo protege la biología.

Tiene alas pero no abanica.

Tiene plumas pero no empolla.

Tiene garganta, pero no canta.

Tiene piernas pero no se cuadra.

Tiene sexo, pero los eruditos

dicen que no se encuentra en el catálogo.


Por lo tanto, señores del jurado,

por ser inútiles a nuestra empresa,

por pulular por el pelo público,

por arrastrarse por los muslos del Estado

por fomentar la exploración de los sobacos,

por caminar con la boca siempre abierta

él, y los suyos, y sus seguidores,

deben borrarse de la faz de la tierra.



X

HABLA, ¿QUIÉN ERES?

El hombre que ama.


¿Y ÉL?

Mi ángel. Mi salud. Y mi muerte.


¿SU NOMBRE?

Corresponde al mío.


¿HAS YA

BEBIDO DE SU BOCA?

Todo el amargo

conocimiento.


¿SU LABOR?

Mostrar el árbol

para que lo abrace.

Mostrar la flor

para que la sea.


¿SU LABOR?

A través del espejo

hacer que reconozca

su cuerpo mi cuerpo.


¿SU LABOR?

Enseñarme el oficio

de guía y curandero.


¿CONSIENTES?

Tengo la vocación

de su rostro.

Semen y compañero

Soy, su poeta



Ilustrado por Víctor Manuel Amador

NY1982- París 1986- NY 2005

© 2005 alfredo villanueva collado

Agradezco a Alfredo me brindara la oportunidad de publicar estos dos poemas de su libro "Angel en el circo" así como las ilustraciones originales que para el libro preparó Víctor Manuel Amador.

sábado 3 de enero de 2009

Daniel Montoly: Los siete rostros de las estrellas

http://www.valladolidwebmusical.org/colectivos/redacioncritica/actions.htm


LOS SIETE ROSTROS DE LAS ESTRELLAS

"Los muertos son el precio de los votos."

Llegaste tocando a la puerta de la ciudad vieja
cuando el ángel de la muerte
mataba a seis millones de tus hijos,
te acogí entonces en mi casa
y nunca fuiste extranjero en ella.
Olvidaste, y hoy te miras en el espejo
de tus verdugos como uno de ellos.
Cada muerto, cada impotente grito
será una onza de plomo
adosada a tus alas
cuando vueles al valle de oscuridad.
De nada te servirán
los seis rostros luminosos de la estrella,
los siete brazos de la lámpara
porque no es el mundo
el que ha perdido la luz.
Jamás podrás alambrar mi libertad,
no has de borrar nunca mis huellas
con tus golems de cemento.
Porque cada piedra que a tu paso encuentres
pondrá tu propia existencia en duda.
El vientre de tus mujeres
recordará cómo murieron mis hijos
¿ Dónde piensas esconderte,
quizás detrás de la carroza de Elías?
Pero tus caballos se agotarán
en algún momento
como se agotan los pozos
que dan a beber a tus tribus.
Contigo trajiste la muerte a esta casa,
has secado la raíz de mi olivo.
Hoy, hasta las palomas mansas
temen mirarse en tus ojos.

Daniel Montoly©
Dominicano
Paisano de las Antillas

miércoles 24 de diciembre de 2008

De Jaime Sabines: MI CORAZÓN EMPRENDE..

La maja de él..........



MI CORAZÓN EMPRENDE..
Jaime Sabines
Poeta mexicano.


Mi corazón emprende de mi cuerpo a tu cuerpo
último viaje.
Retoño de la luz,
agua de las edades que en ti, perdida, nace.
Ven a mi sed. Ahora.
Después de todo. Antes.
Ven a mi larga sed entretenida
en bocas, escasos manantiales.
Quiero esa arpa honda que en tu vientre
arrulla niños salvajes,
Quiero esa tensa humedad que te palpita ,
esa humedad de agua que te arde.

Mujer, músculo suave.
La piel de un beso entre tus senos
de oscurecido oleaje
me navega en la boca
y mide sangre.
Tú también. Y no es tarde.
Aún podemos morirnos uno en otro:
es tuyo y mío ese lugar de nadie.
Mujer, ternura de odio, antigua madre,
quiero entrar, penetrarte,
veneno, llama, ausencia,
mar amargo y amargo, atravesarte.
Cada célula es hembra,
tierra abierta, agua abierta,
cosa que se abre.
Yo nací para entrarte.
Soy la flecha en el lomo de la gacela agonizante.
Por conocerte estoy,
grano de angustia en corazón de ave.
Yo estaré sobre ti, y todas las mujeres
tendrán un hombre encima en todas partes.

sábado 1 de noviembre de 2008

Monik Matchornicova

inspirado por esta hermosa
"Nostalgia de Los Andes" de Roberto Mamani Mamani
saludos y hermoso fín de semana,
Matchornicova

Cadenas


"Nostalgia de Los Andes" de Roberto Mamani Mamani

Cadenas

apuntando el cielo
que tajan el aire como una espada
y separan tiempo , en el mismo tiempo.

Plata blanca orgullosa
de silencio, donde el sol y la luna
tienen su alcoba. Cordillera-Andes

raíz de historia, libro de risa. Volantín
que danza cerca de tu vientre
cuando el Hombre-Niño... cuando

es Domingo , o jueves-trueno; Cadenas
-pulso del clima, oración del alba
y canto nocturno, sal de otros siglos

donde los Dioses hablan bajito,
de un mañana,
... de la esperanza .

Matchornicova
Noviembre 2008
Austria

www.myspace.com/kovaluisa
http://matchornicova.webcindario.com
http://islainfinita.altervista.org/mio/page7/page7.html
http://www.megaone.com/cantoria/sopranos/matchornicova.htm
http://www.escritores.cl/paginas/monik.htm
http://www.lacoctelera.com/poesiasubterranea/categoria/matchornicova





miércoles 3 de septiembre de 2008

Everardo Torres González



Mi amigo "cantapoeta" Everardo Torres González, desde "Canto poético" nos brinda su poesia.

Nació el 29 de septiembre de 1956 en la ciudad de Durango, Dgo., México.

Músico y poeta. Cuenta con tres publicaciones individuales, dos de ellas, "Catavento" y "El amor es un suplicio itinerante" en español y portugués, editadas por Fernando Pérez Pozas, en Pontevedra, España. Una más, "En un viento de mar"editada por el Instituto Municipal del Arte y la Cultura de Durango.

Parte de su obra ha sido publicada en antologías y revistas de Brasil, Argentina
y México.

Entonces

Entonces... un pájaro posó su sombra,
y tus labios semejaron una tarde
de noviembre - rojo tenue entre nubes
y viento-
pinceladas que besan el manto
del ocaso.

Y cayeron las gotas de la rosa
sobre la tierra trémula..

Sobre la cúspide de un sueño
recostaron la frescura y sembraron
humedad entre la sed del rojo tenue.

Y esparcieron caricias como lluvia,
en la sombra de un pájaro y el tremor
de tus labios,

en las letras que nombran
la piel y la garganta que ahoga
un suspiro en noviembre;

un suspiro en las alas que ventean
mariposas,
en la noche afrutada con silencios
y prisa.

y cayeron las sombras en los cuerpos
de niebla, en los desnudos besos,
en los cálidos vientres.

Entonces... un pájaro posó su sombra,
sobre las alamedas de tu rí­o,
de tus peces, de los aleros rojos
como sol de noviembre.

______________

Canta...

Cántame un soul
cuando la tarde
de roja camisa se despliegue.
Mi cuerpo,
-en último murmullo-
se vestirá¡ de tierra;
de húmeda nostalgia
se llenará los ojos.
Y deslizándose en las cuerdas
de tu guitarra negra
conversará en las plumas
de siete colibrí­es.

Retomará la mano de trigo
y madreselvas.
En un barco de nubes
navegará despacio,
con el sol de tu voz
entre las vértebras.
Con ceniza en el pelo
y las notas de un soul
-como remeros-
acompasando el tiempo
de partida,
abrazará el silencio.

Canta...
cántame un soul,
que me cierre los párpados.
____________

Nosotros

Nuestras canciones son otras,
otras son las lágrimas
que mordemos y la sonrisa que libera
nuestra tarde.

Otra nuestra noche y el encuentro
de las respiraciones.

Son otros los peces del canasto
que alimenta nuestros sueños
y las nubes que sombrean nuestra lluvia.

Otras son las manos que cerramos
hasta sangrar los puños de la rabia
y acometer el espejo que mutila
el camino de futuro.

Nuestro techo, pan... nuestro mañana,
son otra dimensión que no se alcanza
a mirar desde las alas indecisas,
desde el bronceado de la piel ociosa.

Desde los lentes de sol y los sorbos pausados
de Buchannans.

Otra es nuestra forma de amar,
de atar los labios - en el sencillo
impulso de existir sin lí­mite-

Nuestros yates son de papel
y nuestro mar de lluvia...

Nosotros somos patria, vuelo;
ave que pulsa el porvenir que
ya no espera...

_______________

A cuenta del amor
la mar se agita,
y se vierte en la sal
de las estrellas.

__________________

¿Amor?

Amor,¿Quién te tuviera?
atado a la quietud,
a la noche,
al silencio de arena.

A la sombra de un viernes
encendido con lunas,
con rescoldos del cuerpo
apagándose apenas.

Al otoño que asoma
girasoles y yerba.

A la boca de un cántaro,
al canto de sirena,
al vaivén de un velero
-que el cuerpo balancea-

En la noche desnuda...

Amor,¿ quién te tuviera?

_________

No me conocen

El viento de ti
no me conoce
ni me conoce el oscuro
cielo que nos mira
ni la luna al final de la banqueta
ni los arpegios de las aves
ni siquiera el aroma de tu sándalo
ni la tristeza de los aretes.

No me conoce el rí­o
ni los copos de nieve
diluyéndose.

No me conocen las puertas de tu cuerpo
ni el arlequí­n que asoma a tus espaldas
ni el letrero que prohibe prohibir
en la pared de los silencios estruendosos.

Ni la cuerda de esparto
atada al puerto para amarrar la luna.

No me conoce el banco del andén
ni la primera plana de los diarios
ni el arenal
ni el amarillo pétalo que abandona
su cáliz.

Soy una máscara montada
en otra máscara
una sombra oculta
anocheciendo las miradas.

Soy la caricia de los ausentes
labios.

Una gota perdida
en el cristal...
en el blanco bajel que boga
sin retorno.

_____________

Vienes

Vienes envuelta en la nostalgia,
sombra de rosas, aroma de silencios;
en un corcel de lava y girasoles,
dibujando la noche en las pupilas
en donde fluye la magia de Eva
y el viento del manzano fluye,
bajo la piel, bajo las huellas
de arenal y cardos...

Vienes envuelta en el polvo del otoño
hasta la desmemoria de mis manos,
como un soplo de octubre, redimido
y lánguido, como ala de poeta
en un madero náufrago.

Vienes en la alforja de sueños
que se guardan de amar lo más amado,
ondulando en la mar, en tu ser ondulando.

En el alero rojo que se viste de campo,
de caricia silvestre, de sol sacrificado
con un cerco de nubes en la tarde de un sábado.

Vienes de la tormenta, vestida de relámpagos
_____________

sábado 9 de agosto de 2008

Sobre las altas yerbas


Sobre las altas yerbas
Por: Magaly Quiñones


A la Ceiba de Ponce


Ese árbol hembra siempre ha estado ahí,
con su corteza limpia,
con su copa tendida a ras del aire,
con sus caderas curvas saltando sobre el suelo.

Porque no es un árbol más, fíjese bien,
no hay falda de montaña
ni tejado ni seto que la cubra
y además, trae un aire sereno y circunspecto
como si siempre hubiera estado ahí,
por encima del hombro, por encima del viento.

Dicen que es la mansión de Atabey,
que en su tronco, en su fronda,
hay casa para todos,
el lagarto, la hormiga, la araña, la bromelia,
el breve colibrí...,
y cuentan que al principio de los tiempos
de su cuerpo pendía la faz del firmamento.

Esa inmensa, magnífica montura
donde los niños sin caballo juegan,
esas monumentales coyunturas
donde el anciano halla reposo
y el cansado hila un rezo,
es la ceiba que vive desde siempre
en el umbral vidrioso de este pueblo.

La ceiba americana, la prodigiosa ceiba
que, como un acto de misericordia,
supera las fatigas de la noche,
conversa con las islas de la sombra
y en el vaso sureño del recuerdo
desborda los cuadernos de mi infancia.
La ceiba que se yergue como sombra liviana
sobre las altas yerbas.

martes 10 de junio de 2008

Yo, mujer




Hermoso poema de poeta Michele Najlis

(Nicaragüense)



El poema perfecto de una mujer.

Yo, mujer,
terca habitante del planeta
veo llegar el día en que el otoño
bese feliz la primavera.

Espero la vendimia de mi sangre.
Veo tomarse ocres las verdes hojas de mis manos.
Siento crecer la vida que sembré con loco amor
e insensatas alegrías,
mientras fueron pasando, uno a uno,
soles, constelaciones y planetas.

Aprendí a pronunciar los nombres de mis hijos
que me fueron revelados poco a poco
cuando ellos eran apenas
dulces astronautas de mi vientre.

Conocí los secretos de la vida.
Bebí con avidez rachas de viento,
embriagué mi piel con la salobre espuma
dorada por el sol.


Conocí la tormenta en el océano
la perfecta oposición de los astros sobre el mar,
y sentí la pequeñez indómita de este cuerpo que ocupa
apenas un fragmento del tiempo y del espacio.


Yo, mujer,
terca habitante del planeta
he dejado mi huella amorosa
en la nube que pasa ligera.


Ahora espero, gratia plena,
el día en que el otoño bese feliz la primavera
para compartir gozosa
este jugo fermentado que es ahora mi sangre.

MICHÉLE NAJLIS